Febrero 2018
En los últimos miles de años hemos dado por buena la simplificación "Si tu ojo te escandaliza, arráncatelo". De una manera o de otra, con mayor o menor consciencia, con esa impropia simplificación vemos en general la realidad y actuamos en ella y sobre ella. Nuestro sistema referencial nos condiciona y nos aturde; nuestro sistema referencial propicia una actitud vital depredadora, egocéntrica y temerosa.
Ahora huimos con miedo de la realidad, desesperados ante un futuro que no sabemos viable conforme a nuestros intereses, o lo hacemos negando que nada fuera de lo normal está ocurriendo y que la actividad humana es adecuada y capaz de, al menos en zonas restringidas, alcanzar la sociedad del bienestar. Simultáneamente tenemos información suficiente como para transformarla en sabiduría, si la ordenamos, la interpretamos adecuadamente y no caemos en la, también simplificación, tendencia categórica que de nuevo fragmentaría lo que contemplamos.
Si somos inteligentes nos esmeraremos en salir de la ignorancia simplificadora y aspiraremos a la sabiduría a la que estamos abocados. En realidad, la forma de nuestro futuro como especie está directamente concernida con nuestra capacidad de comprender y con nuestra disposición a ello.
De momento nuestra forma de pensar y concebir la realidad nos tiene prisioneros en el círculo vicioso del dolor y del miedo, al no haber todavía sido capaces de comprender la maravilla interdependiente que es la existencia.
Individualmente tampoco somos capaces de reconocernos y tratamos de ser felices acallando lo que no nos satisface y potenciando lo que, al parecer, sí lo hace. Esta forma de no saber de nuestra naturaleza interdependiente, coemergente por tanto, es también consecuencia de la simplificación de creernos independientes del resto, lo que nos lleva a instrumentalizar cualquier cosa para que sirva a nuestros supuestos intereses; supuestos en la medida que nuestro pensamiento es incapaz de considerar el conjunto y sólo hacerlo de aquello que aparenta ser.
Una apasionante aventura está ante nosotros; nosotros, seres con una consciencia capaz de saber del vasto universo que estamos experimentando sin darnos cuenta..., por ahora.
El proyecto "La Aventura de Comprender. En busca de Preguntas Imprescindibles" ha sido concebido para cooperar en el logro de una cultura más acorde con el planeta entendiéndola como explicación y sentido de la existencia; como referencia de las posibilidades inteligentes y creativas de acuerdo con la gran cantidad de factores que intervienen en cualquier actividad y, también, atendiendo a la repercusión de nuestras acciones en el conjunto de la Naturaleza, en un intento plausible de superar la cada vez más evidente, enorme y devastadora diferencia que hay entre lo que creemos ser y lo que realmente somos.

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