• La vida en nuestro planeta empezó a mostrarse allá en el precámbrico; unos seres muy elementales, unicelulares, empezaron a manifestar las singularidades a las que llamamos vida; cuando evolucionaron y tuvieron respiración aeróbica, también empezaron a revelar algunas características que luego hemos heredado todos los seres vivos. Ya, desde entonces, empezamos a comunicarnos; a comunicarnos y a colaborar.
  • Cuando la Tierra tuvo cuatro mil millones de años, la evolución de la vida había ganado tal complejidad que ya había humanos, humanos que en algún momento fueron capaces de encontrar significado a las imágenes que son las huellas. Distinguimos unas huellas de otras y lo que significaba; comprendimos que cada animal dejaba una huella distinta, lo que nos idicaba que, el animal de la huella dejada, había estado allí.
    Para algunos autores, como por ejemplo José Antonio Marina, es el momento en que rompe nuestra inteligencia.
  • Podemos suponer que, cuando nos dimos cuenta de que éramos capaces de hacer imágenes, por ejemplo, la de nuestra mano mojada en la superficie lisa y seca de una roca o la de un trozo de carbón al rozar una superficie, se nos estimuló la imaginación y la creatividad y algunos humanos empezamos a realizar imágenes con la intención de compartir significados.
  • La idea de que las imágenes tienen un significado unívoco es un error que no debe cometerse. Por ejemplo, de estos petroglifos, que se encuentran en el yacimiento de La Zarza en la Isla de La Palma, solamente podemos apreciar sus formas, su factura o el impacto visual que nos produce. Sin embargo, de su significado nada podemos saber y muy posiblemente nunca lo descubramos porque nos falta conocer el lenguaje que los creó. Es imprescindible compartir el lenguaje, necesariamente basado en la palabra, para que esas imágenes nos transmitan su significado.
  • Los humanos tenemos una mente capaz de abstraer y asignar significados a gestos, objetos o representaciones. Según el Dr. Arsuaga, codirector de las excavaciones de Atapuerca, en nuestra evolución puede que solamente nuestra especie haya desarrollado este tipo de mente.
  • Las imágenes que encontramos sobre la roca hablan del interés que los humanos tuvimos desde nuestros comienzos.
    Con el tiempo unos nuevos grafismos aparecen sobre la roca…, eran la escritura. Otra expresión de nuestra necesidad de comunicarnos.
  • El trabajo de unos insectos fue el inspirador del gran invento que modificó la vida humana…, de manera que, miles de años después, la humanidad y sus culturas siguen teniendo necesidad del papel, el logro de Ts'ai Lun en la China de hace dos mil años.
  • Con Leonardo da Vinci el interés y la importancia del dibujo se puede entender con mucha claridad porque hizo aparecer en imágenes dibujadas algo que antes no existía: sus ideas y sus reflexiones.
  • ... Y el dibujo sigue utilizándose para compartir cualquier idea que vaya a ser materializada. También cuando se quiere resaltar características fundamentales de la morfología, como ocurre en el dibujo botánico. Hemos aprendido a recibir información con formas geométricas o con formas esquematizadas, que convertimos en símbolos de la realidad...
  • La idea de repetir una imagen varias veces había aparecido ya en la prehistoria, por ejemplo, con las pintaderas, sellos de barro cocido que podemos ver en el Museo Canario. Pero fue en la Europa de la Edad Media cuando, con la xilografía, la idea de lograr un procedimiento para repetir imágenes iguales tantas veces como se decidiera marcó el comienzo de la mayor divulgación de conocimientos que nunca habia habido.
  • Más tarde, en el siglo XVIII, encontramos la Enciclopedia Francesa, un extraordinario ejemplo de comunicación en el que el uso de las imágenes tiene un papel de suma importancia. El sentido didáctico de las imágenes y la habilidad de los autores de los grabados para trasmitir información son características de esta obra que la convierten en una referencia en la evolución de la comunicación visual.
  • La Enciclopedia Francesa, como llamamos de manera simplificada a “La Enciclopedia o Diccionario razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios” muestra claramente el valor de conseguir realizar imágenes iguales y repetidas.
  • El fenómeno que ocurre en la pared de una habitación, cámara, opuesta a otra en la que se ha practicado un pequeño orificio, estenopo, es la base de la fotografía.
    Ocurre que los rayos luminosos que entran por el estenopo en la cámara, que no ha de tener iluminación interior alguna, crean una imagen del exterior al funcionar el orificio como una lente convergente.
    Se supone que esto fue observado y descrito por un matemático árabe del siglo X. En Europa se empezó a utilizar como auxiliar del dibujo cinco siglos más tarde y llegó a ser usado por pintores tan importantes como Vermeer o Durero.
  • Nicéforo Niépce logró en 1926 la que se considera la primera imagen de la Historia realizada sin que un humano la dibujara.
    Niépce, en su taller de Borgoña, Francia, aplicó el principio de la cámara oscura y proyectó la imagen así obtenida sobre una plancha de peltre recubierta de betún de Judea. Posteriormente pudo, lavando la plancha con aceite de lavanda, obtener una imagen fijada permanentemente, lo que no había ocurrido por otros procedimientos que sólo habían conseguido imágenes efímeras.
    Como dato anecdótico, hay que señalar que la exposición fue tan larga que el sol en su recorrido iluminó tanto las paredes del patio orientadas al poniente como al levante.
  • Unos años después, en 1840, el trabajo del inglés Fox Talbot dio como resultado la obtención de un negativo..., y con él ya se pudo hacer tantas fotografías como se quisiese... La fotografía había alcanzado lo que durante mucho tiempo había sido una aspiración: lograr imágenes muy precisas y poder repetirlas sin alteración alguna.
  • Nicéforo Niépce pasó a la Historia por haber logrado fijar una imagen captada con una cámara fotográfica.
    William Fox Talbot es el otro gran nombre en la historia de la fotografía por haber logrado el negativo, lo que significó que, de una misma toma fotográfica, se pudieran hacer infinitas copias.
  • La técnica avanzó: hubo material flexible de mayor sensibilidad, los rollos, y nuevas cámaras con obturadores capaces de actuar en décimas de segundo. Pudimos captar instantes hasta entonces imposibles, las instantáneas, como durante mucho tiempo se llamó a la fotografía.
    El mundo se ha inundado de las nuevas imágenes y ha surgido una forma de concebir la realidad en la que hemos unido en nuestro cerebro imágenes de la realidad experimentada con imágenes de algo que, posiblemente, nunca vimos... o nunca veremos.
  • En 1985 los hermanos Lumière lograron lo que se llamó la gran maravilla del siglo, el cinematógrafo.
    Ya se pudo, no solamente registrar mecánicamente el instante, ahora, además, se captaba su movimiento.
    Con el tiempo, hacia 1926, apareció el cine sonoro y luego las películas en color, los grandes formatos y todos los adelantos que, junto a la imaginación humana, han hecho del cine el séptimo arte.
  • Nuestra necesidad de comunicación no quedó satisfecha con las proyecciones cinematográficas vistas por unos pocos. Se necesitaban lugares especiales con costosas instalaciones capaces de ofrecer aquello registrado en material sensible por las cámaras.
    En el segundo tercio del siglo XX, unas nuevas cámaras captaban imágenes que convertían en señales eléctricas que luego se podían distribuir en forma de ondas hertzianas como hacía la radio. Habíamos logrado la Televisión.
  • En 1962 las ondas portadoras de la señal de televisión salieron al espacio y, mediante los satélites, se logró distribuir las emisiones de televisión por todo nuestro planeta.
  • En la actualidad, los ceros y los unos del mundo digital, al que pertenece ahora la televisión, permiten que ésta esté presente en cualquier lugar con una calidad extraordinaria, libre de gran parte de los problemas del anterior mundo analógico.
  • En las entradas de algunas bibliotecas del oriente buddhista, se lee una máxima quizá aplicable en esta era de las comunicaciones que tanto nos está fascinando: “No hay que confundir la luna con el dedo que la señala”.